miércoles, 12 de enero de 2011

Samaritanas



-¿Cómo tú siendo judío me pides de beber a mí que soy Samaritana? (Porque los judíos no se tratan con los samaritanos). Jesús le respondió:

-Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice "dame de beber", tú le habrías pedido a él y él te habría dado el agua viva.

Siempre que veo a una Samaritana del Amor, me viene a la memoria estas palabras evangélicas. No puedo evitarlo entre una melancolía y un desagrado ante lo injusta que me resulta la vida al ver a estas personas venderse -y sin entrar en motivaciones- para salir adelante en la vida.
Las suelo ver de vez en cuando, cuando montado en el coche con mi pareja, suelo pasar por una conocida autovía mediterránea. Y siempre le digo lo mismo: ¡Pobres chicas! ¡qué penoso me resulta todo!. A lo cual, me responde que yo no conozco las motivaciones de esas personas para hacer lo que hacen y que quizás haya algunas que lo hagan como vía fácil para prosperar y salir adelante en medio de sus vicios.
Puede ser, es discutible. Pero ver una de esas escenas es como recibir un mazazo al acomodo en el que nos encontramos el resto de los mortales. Y resignarme a verlas cada vez que paso, es resignarme a una vida despreocupada y poco solidaria.
Es increible lo poco que ha cambiado la vida desde sus inicios. Lo poco que se ha avanzado para eliminar injusticias sociales. Y lo insolidario que sigue siendo el género humano que es capaz de pagar para dar infelicidad y amargura a las personas.

5 comentarios:

Stultifer dijo...

Mucho dolor y mucho mazazo. ¿Haces algo por solucionar o evitarlo? Un consejo: Mira hacia otro lado.

Observatorio Gay Granatense dijo...

Al menos demuestras sentimientos, tienes razón, nada ha cambiado.... yo, por ejemplo, cuando veo un mendigo cogiendo una colilla del suelo automáticamente le doy dos o tres cigarros de los míos y le digo: ¡Hombre de Dios, fúmese algo en condiciones! Es una chorrada, ya lo sé, apenas acalla la conciencia, pero un gesto es un gesto...

alvaro Locx dijo...

Hola

Pues yo tuve una relación de amistad con una familia de putas y creo que su realidad es mucho más compleja que la uno puede percibir desde fuera, es una profesión con muchas aristas la vender el cuerpo hay demasiados juicios a personas que muchas veces son como las samaritanas de las que hablas mucho más genuinas, honestas y generosas.

Gary Rivera dijo...

entiendote! (te entiendo jejejeje)
Yo trabajaba en una ONG que atendia a pacientes con VIH, y entre los pacientes tenia samaritanas (primera vez que leo que les llaman asi) y creeme hay algunas historias terribles! unas que te harian llorar, otras reir, unas de redencion y otras de sacrificio!
Luego de trabajar ahi, me di cuenta que a veces es muy facil juzgar sin conocer!

Muchas rucas(asi les llamamos aqui) no tenian mas opcion, otras preferian el camino facil, pero detras de ellas siempre hay una historia! Contare algunas!

Un enorme abrazote!

jahhy dijo...

Eso es la influencia de José Luis Perales -que me niego a ver el video.Pero es cierto, tienes fijación -y no creo que sexual- con esas "niñas" samaritanas y desamparadas. Aunque seas una piedra -en muchísimas ocasiones- en el fondo, tienes muy buen corazón. Ayssssss...

Besos.