Es lo que tiene ir a la playa... que uno se imagina a todo varón viviente decorado con ceras plastidecor... Con este aspecto:

Ya están aquí los calores. Y uno no deja de sufrir esos interminables días de trabajo en el cuchitril de mi oficina donde el sopor y el agobio se me hacen insoportables. Después de soportar las noches soporíferas con las ventanas abiertas, uno no tiene más remedio que levantarse y recorrer el camino -un poco largo- que le lleva al trabajo. ¿Cuándo llegarán las vacaciones? -me pregunto.
