jueves, 19 de marzo de 2009

Vivant Gaii



Esto ha sido lo que he encontrado en última visita a la que fuera mi localidad. Junto a un escudo antiquísimo, un nuevo escudo moderno que ha conseguido arrancarme una enorme sonrisa.

No es que a mí me gusten las odiosas pinturas que se hacen, de forma indiscriminada, en los muros y fachadas de nuestros edificios -algunos de gran valor histórico- pero en esta ocasión me he llevado una grata sorpresa. Encontrar en un pueblo más bien conservador estos síntomas de modernidad me ha llenado de admiración.

Además, he de hacer notar que las letras están dentro de una circunferencia que le da mucha rotundidad afirmando más su contenido. Es como si el escribiente quisiera dejar su mensaje para la posteridad. O como si él mismo hubiera descubierto tras un gran esfuerzo la veracidad de esas palabras. Parece ser que para nuestro autor, la importancia de los gays en su nueva realidad es transcendental para entender la vida.

Cuando lo he visto, no he podido dejar de pronunciar: ¡eso! ¡que vivan!

Una pena que tal mensaje no esté colocado como lema en el escudo que se encuentra en la misma fachada... escudo que yo ya he bautizado como el de la saga familiar "gay"; si así hubiera sido, y de latín se tratara, nuestras anónimas letras, pasarían a la eternidad.

Definitivamente, esta pintada me ha encantado. ¿Para qué voy a negarlo?

NOTA BENE: Gracias a Brutus, he encontrado la palabra exacta para titular esta entrada. Ha pasdo de titularse "Modernidad" a "Vivant Gaii" que es como se dice en Latín "Vivan los Gays". ¡Gracias Brutus!

Ninots

Y después de las fallas, busquemos un momento de relax. Tanta pólvora nos invita al silencio, a la meditación y a la serenidad.
¿Qué mejor modo de apaciguarnos que con estas bellezas?








Y... ¿quién puede dudar ahora de la belleza del cuerpo humano?

martes, 17 de marzo de 2009

FALLAS

Ya llegaron las fallas. Ya llegaron los petardos... Y entre falla y falla, Valencia, en estos días, nos deleita con sus Falleros Mayores. Que también los hay.
Y para que Brilli-Brilli no se queje, aquí dejo una muestra de las dos cosas: de las fallas Valencianas y de sus Falleros...
No me digais que no está interesante la fiesta... ... ...




¡Todos a Valencia!

domingo, 15 de marzo de 2009

LA PRIMAVERA

No sé si estoy acatarrado o es que lo que realmente me pasa es que estoy empecinado en no consultar con el médico el estado en que me encuentro.
Sí... además de estar un tanto alterado -supongo que la Primavera descontrola la Sangre, el Cuerpo, la mente y todos los sentidos y prueba de ello es esta foto que me altera nada más verla- y con un poco de Luna Llena influenciando mi cabeza, lo cierto es que, aunque en años anteriores nunca fui consciente de los síntomas, esta Primavera que nos llega está perjudicando mi salud con una evidente alergia.
Ya sé que arrastro una ligera alergia desde hace años y no sé exactamente a qué, pero este año se me está haciendo evidente un ataque de pólenes marcianos que me están arrañando las narices y alterando mi respiración tranquila. Pero soporto estoicamente... lo último es verse arrastrado por un consultorio médico.
Yo siempre me reía de mis alérgicos amigos y nunca entendí cómo un arbolito podía ponerlos tan enfermos. Los había llorones, los había que padecían asfixia, los había que renunciaban hasta al sexo y los había que incluso caían en depresión al llegar estas fechas.
Pero, a mí siempre me gustó ir a ver los almendros en flor. Y aunque este año, yo mismo estoy empezando a sentir síntomas de un catarro que no es -dicen que eso es alergia evidente-, no he podido evitar salir este fin de semana al encuentro de mis lindas y perecederas flores preferidas: las de los Almendros.
No me digais que no son bellas. Y es que este año, los almendros de mi localidad están especialmente hermosos. A pesar de la alergia que me están produciendo.

Eso sí... Me queda la duda de si Thiago -http://elblogquethiago.blogspot.com/- preferiría ver estas delicadas estampas o bien preferiría al maromo primeramente expuesto.

martes, 10 de marzo de 2009

Liber II










-¡Fíjate! ¡Es precioso! Es el único que pude conservar. Bueno, no: en realidad conservo dos. Uno es este ejemplar de las Moradas de Santa Teresa. El otro es un ejemplar de San Juan de la Cruz. Fueron los únicos que he encontrado por los viejos baules de la casa de mis padres. Ha sido una verdadera pena, ¿no te parece?
Mientras me hablaba, acariciaba aquel libro de "La Santa" como un pequeño tesoro. Y mientras me lo alargaba para que hojeara aquellos viejos folios amarillentos, no pude evitar abrir el ejemplar por su primera página y encontrar la bailarina firma de aquel ancestral antepasado familiar.
-Era mi Bisabuelo -me dijo-. ¡Fijate cómo escribía! ¡Qué letra más bonita!. Para mí supone una reliquia familiar.
Aquel 18 de Julio, se encontraban en los Baños más cercanos de la localidad y cuando la fatídica noticia llegaba a sus oidos en aquel recóndito lugar de la Serranía conquense, rápidamente abandonaron su paradisíaca estancia y montaron en sus carros para volver al sitio de origen y encerrarse en sus encaladas casas.
Dicen que entonces vieron cómo el Archivo Parroquial era profanado y devastado unos días después y que con aquellos legajos antiquísimos los miliacianos envolvían las sardinas y el pescado que en aquellas tiendas improvisadas repartían como racionamiento.
Dicen que la magnífica colección del Humilde Monasterio Franciscano, o lo que quedaba de ella tras Mendizábal, desapareció desperdigada, robada, quemada o violada por manos entendidas que, aprovechando la ocasión, recuperaban los viejos libros y manuscritos que rondaban tirados por el recinto como símbolos del Antiguo Régimen.
-En casa de mis abuelos, recuerdo yo, existía una magnífica Biblioteca con ejemplares antiquísimos -Me contaba Teresa con Pena y emoción-. Debían serlo porque un hermano de mi Bisabuelo fue Notario y uno de sus tíos Sacerdote. De ellos procederían gran parte de los libros que yo recuerdo ver magníficamente colocados en aquellas estanterías de nogal. Eran unos libros estupendos.
Efectivamente, los ancestros de Teresa fueron gente "importante y acaudalada" en la Pequeña villa. Tener, en aquellos tiempos -1800-, cien hectáreas de terrero para cultivo suponía una riqueza bastante fuerte para un pequeño pueblo de economía de subsistencia. Y en su familia habían existido curas, notarios, abogados, médicos y hasta ancestros casados con Modernas Marquesas Madrileñas.
Tras aquella Guerra y tras aquellos fatídicos tres años, el pueblo vivió inmerso en una miseria absoluta. Los ricos ya no eran ricos -aunque nunca les faltó el pan- y los Pobres eran Miserables que sirviendo a los antiguos "Grandes" subsistían con un pedazo de Pan.
-Y -le preguntaba yo a Teresa-: ¿Qué pasó con aquella magnífica biblioteca?
- Que ¿qué pasó con aquella magnífica Biblioteca? ¡Eso mismo le pregunté yo a mi padre hace unos años! Y ¿sabes lo que me respondió?
-¿Qué?
-Pues me dijo: ¡Hija Mía! ¡que dónde están los libros! ¡que dónde están los libros! ¡Vaya pregunta tan absurda!. ¡Hija Mía!... ¿Con qué te piensas que te limpiaste el culo durante todos aquellos años?
Increible. ¡Durante treinta años, la familia había usado la Biblioteca como Papel Higiénico!. No quedaba más remedio: ante la escasez que trajo La Guerra Civil, la única manera de limpiarse el culo fue recurriendo a la Biblioteca familiar.
-¡No me digas, Teresa! ¡No me lo puedo creer! -le decía yo- ¿Acabásteis con Toda la Biblioteca usándola como Papel Higiénico! ¡Qué brutalidad!
-¡Ay! ¡Y no te quejes! Que después de todo se salvaron estos dos ejemplares. Seguro que como eran de Santa Teresa y de San Juan, a mis padres les pareció mal limpiarse el culo con ellos. ¡Mira! ¡para algo sirve la Santidad!

Paseo por Cuenca

Colgada toda ella sobre piedras milenarias he encontrado de nuevo a la Ciudad de Cuenca. Dicen que su poeta la contemplaba todos los días desde estas rocas. Dichosos los ojos que pudieron contemplar tanta belleza resumida en tan infinita imagen.
Cuando aquel Ministro Lampérez quiso traer a Cuenca el mismísimo París, éste fue el resultado de su encomienda. Bajo estos muros, no falta quien dice que se esconde el Místico Grial que protegerá a los fieles en el día del fin del mundo. Por eso, los ángeles de su Triforio sonríen eternamente, como si esta Ciudad nunca fuera a extinguirse. Enigmática sonrisa para nosotros, los mortales.



Sus casa Colgadas, que no "Colgantes", esconden tras sus muros góticos las obras del que se ha dado a conocer como el Mejor Museo de Arte Abstracto. Es curioso ver dentro de tanta armonía un mundo tan asimétrico. Al lado, el Obispo de la ciudad se asoma por las ventanas mudéjares contemplando el rebaño que le han encomendado al mismo tiempo que la Catedral se levanta, tras sus sucesivas reformas desafiando la Ley de la Gravedad.


¿Quién a la vista de estas aguas, verdes como los pinos verdes, no desearía pasear sus amores por estos reservados espacios?

Y el que fuera de piedra y ahora es de metal, Grapa en el paisaje según muchos, nos provoca, desafiante, llamándonos a cruzar sus maderas envejecidas. Merece la pena cruzarte para contemplar los buitres felices que rememoran la eternidad.

miércoles, 25 de febrero de 2009

LIBER I



-Tratado de Cosas de Conciencia. Fray Antonio de Cordoba. 1583.
-Historia del Valle de Aran. Gracia de Tolba. 1613.
-Derecho de Naturaleza que los naturales de la Merindad de San Juan del PIe del Puerto tienen en los Reinos, de la corona de Castilla. 1622
-Vida Prodigiosa del Venerable siervo de Dios Fray Martín de Porras, natural de Lima de la Tercera Orden de N.P.Santo Domingo. 1675
-Comentarii ad titulum digestorim, de verborum obligationibus. Praepositae sunt singulis legibus et paragraphis summae, cpita rerum unoquoque loco tractatarum commode y dideliter indicantes.. cum gratia ac privilegio Caesareae Maiestactis, ad Decennium. Francofurti ad Moenum, apud Ioannem Feyerabendt. Impesis Sigismundi Feyarabendts. Donelli, Hugonis. 1577.
-Discurso sobre, lo útil, y aun necesario que se cree ser a los campos de la huerta de esta ciudad el estiecol y el polvo que se saca de sus calles, y perjudicial a la salud publica que permanezca en ellas. Le publica la REal sociedad economica de amigos del Pais de Valencia. Valencia y oficina de benito Monfort. 1788.
-Ilustración canónica e historial de los Privilegios de la Orden de San Juan (Orden de Malta). Calvo y Julian, Vicente: dedicada a S.A.R. el Srmo Señor Infante D. Gabriel Antonio de Borbon, Gran Prior de la misma orden en los Reynos de Castilla y Leon!, por D. Joachin Ibarra. 1777.
E infinidad de muchos más.
Era otro mundo. Y tuve la suerte de penetrar y descubrir lo que existía detrás de aquellas puertas.
Bajando la lúgubre escalera del edificio y tras recorrer un pasillo polvoriento, uno podía acceder, de tener la suerte de poseer aquellas llaves aunque de forma interina, al estupendo recinto donde se guardaba el tesoro de toda la región.
Dicen que no existe otra igual en toda Castilla. Y sin embargo es prácticamente desconocida.
Dicen que atesora gran parte de los libros que el obispo Barrientos quemó al Marqués de Villena quien además de ser un estupendo sabio y escritor, parece ser era amante del arte de la Alquimia. Fue entonces cuando el Obispo Barrientos, en un arrebato de celo apostólico y por orden -parece ser- del Rey Juan II, decidió requisar e incendiar la mayoría de sus libros, pero las malas lenguas comentan que en sus obras encontró el Obispo Barrientos la fuente de inspiración para muchos de sus escritos ya que conservó gran parte de los libros del Marqués en su biblioteca personal aún teniéndolos por heréticos y malditos. De esa biblioteca me cuentan que pasaron a la que yo tuve la suerte de visitar.
Tras el pasillo, una llaves enormes abrían una antiquísima cerradura y después de escuchar el ruido de sus maderas al abrirse, se descubría la Biblioteca de Alejandría. Sí. Porque era lo más parecido a tal Biblioteca que yo he visto jamás.
Miles y miles de libros, muchos de ellos incunables, se agolpaban a mis ojos sorprendidos desde unas inmensas estanterías que se alzaban hasta el techo de toda una enorme sala. Para acceder al segundo cuerpo, los bibliotecarios de la época habían dispuesto un sistema de escaleras y unos pasillos de madera que recorrían todo el recinto. Varias salas repletas de maravillosos libros de teología, ciencia, matemática, arte, cocina, medicina, biblias políglotas, catecismos. Libros anteriores al Siglo XV y posteriores al mismo. Joyas. Sabiduría plena. Todos los títulos que uno pueda imaginar. La sabiduría de cinco siglos. Y acumulada en varias enormes salas.
No había visto nunca la Enciclopedia Francesa. Y nunca la imaginé así. Un compendio de enormes tomos, teóricos por una parte y de ilustraciones por otra -cada tomo era correspondido por el de su igual número, pero en ilustraciones-, se abrían a mi visión dejándome ver, palpar y leer al mismo Diderot. Maravilloso.
Las Bibilias Políglotas... eso era como un orgasmo. Ver aquellos enormes libros en varios idiomas fue alucinante. Y encontrar en los mismos los nombres de personajes a quienes pertenecieron era sorpendente. Había algún libro que perteneció al que más tarde llegaría a ser hasta Papa.

Increible. Y todo ello escondido en un anómimo lugar de Castilla sin que casi nadie sepa ni conozca su existencia. Sin que casi nadie pueda acceder a su estudio e investigación. Sin que casi nadie pueda penetrar en esas "Divinas Palabras".

Definitivamente, este País nunca deja de sorpenderme.